Dieta de información

Nos encontramos inmersos en una sociedad de excesos, y las comunicaciones no son una excepción. Continuamente somos bombardeados por información proveniente de llamadas telefónicas, correos electrónicos, programas de televisión, periódicos, radio, blogs, redes sociales… Y sin darnos cuenta, nos convertimos en esclavos de nuestro afán por no dejar pasar una sóla oportunidad de conocer, aprender o saber algo nuevo.

El problema es que, además de nuestra salud mental (es imposible absorberlo todo), estar abiertos permanentemente a la información daña considerablemente nuestra productividad, como medio para alcanzar nuestros objetivos. Puede que no seamos conscientes de ello, pero estar pendientes de los distintos medios de comunicación consume mucho tiempo, y lo peor de todo, muchos de ellos tienen la capacidad de interrumpirnos en medio de tareas importantes.

Pero no nos engañemos. Hacer dieta de información no es nada fácil. ¿Cómo resistirse a leer nuestros blogs favoritos, subir unas cuántas fotos a Facebook, “twitear” un rato, escuchar las noticias en la radio o ver la televisión? La buena noticia es que no es necesario dejar de hacer todas estas cosas. Sólo hay que tratar de hacer un esfuerzo consciente por tomar el control, y reducir el tipo y la cantidad de información que consumimos todos los días.

Principios para la dieta de información

Para que sea efectiva, cualquier dieta de información tiene que basarse en estos 3 principios fundamentales:

Principio #1. Eliminar todo lo que no aporte valor. Si una actividad o rutina no te hace crecer personalmente o no te acerca a tus objetivos, debes eliminarla de raíz. Ver 3 horas la televisión (especialmente series o concursos), pasar 1 hora leyendo titulares de prensa o jugar en Internet, generalmente son actividades que no aportan valor (salvo que seas un profesional relacionado con esas áreas).

Principio #2. Seleccionar la información que vas a consumir. Una vez decidido qué es lo que vas a excluir de tus rutinas, tienes que elegir qué es lo que definitivamente sí vas a incluir. En función de tus tiempos, actividades profesionales y objetivos, deberás decidir de qué medios de comunicación vas a sacar provecho.

Principio #3. Fijar tiempos y límites. Incluso si ya has seleccionado los medios aboslutamente imprescindibles, debes limitar su consumo y fijar momentos del día para hacerlo.

Visto en Jero Sánchez

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